La leyenda del Acueducto de Querétaro

La leyenda del

Acueducto de Querétaro 

Debido a su desdén por el paso del tiempo los iconos arquitectónicos de las ciudades invariablemente llevan consigo importantes leyendas de generación en generación. La vida se vuelve polvo ante su mirada y a los viajeros tan solo nos queda rendir tributo a su estoicismo. 

Cuando llegas a la ciudad de Querétaro es imposible no disfrutar el imponente acueducto que le entrega su simbología a la población. Con 74 arcos en su figura, sus 1,298 metros de extensión y sus casi 30 metros de altura máxima, el acueducto representa mucho más de lo que a simple vista se puede observar.

Corrían los tiempos de la Nueva España cuando Querétaro era considerada la “Tercera Ciudad” del virreinato. Su vida cotidiana era floreciente y de todas partes de la región, incluso del extranjero llegaban personas a establecerse o a hacer negocios a la ciudad, lo que provocó que los recursos naturales locales comenzaran a ser insuficientes, principalmente el agua.

avenue-170390Unos años antes había llegado a la Ciudad de México un español para suceder a su tío Marqués, su nombre no podía negar su origen; Juan Antonio de Urrutia y Arana Pérez Esnorizar Echavarri. Después de una exitosa carrera en la política el ya reconocido Marqués se casó en 1699 con una joven de apellido igual de rimbombante (como se acostumbraba entonces); Doña María Josefa Paula Guerrero Dávila Moctezuma y Fernández del Corral… Y lo que son las cosas, fue ella la quien lo convence a acompañar a las Madres Capuchinas para la creación de un nuevo convento en Querétaro donde ella tenía parientes y a partir de ahí empezaron a visitarlo regularmente, por lo que el Marqués decide construir una casa en la región.

A partir de aquí la leyenda cuenta que el Marqués se enamoró de una sobrina de su esposa, la cual era una monja en aquel convento que frecuentaban, pero la guapa monjita no daba su brazo a torcer (eso dice la leyenda). Sin embargo ella ya conocía las carencias y los sufrimientos por los que estaba pasando la ciudad para obtener el agua, así que le propone al Marqués que lo único que él podría hacer por ella en nombre de ese cariño que nunca podría consumarse es ayudar a la población a llevar agua a sus casas.

Entonces el Marqués que agarra vuelo y se pone a investigar, cabildear y gestionar la construcción de un nuevo proyecto para abastecer agua a la ciudad y he ahí su majestuosa obra la cual se llevó once años en su construcción, aunque el Marqués siguió construyendo proyectos que ayudaron a la comunidad.

profile-44536Cuando se terminó la construcción del acueducto, cuenta la leyenda que el Marqués fue a visitar a la guapa Sor Marcela para informarle y ver cómo sería recompensado a lo que la monja le contestó: “Gracias Señor Marqués, prometo rezar todas la noches un Padre Nuestro y un Ave María por esa obra de amor que usted hizo”.

El Marqués nunca tuvo hijos y murió en la Ciudad de México, sus cenizas posiblemente se encuentren en el Convento de Santo Domingo… Pero pa’ qué quería hijos si su legado continúa dándole forma a la ciudad, tanto así que en 1996 la Unesco declaró a Querétaro como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

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3 comentarios en “La leyenda del Acueducto de Querétaro

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